martes, 25 de noviembre de 2008

Nuevas Sensaciones

Pese a la entrada de hace unos días, la de hace justo hoy una semana, se podría decir que es ahora, por fin, cuando realmente comienza, o mejor dicho, continúa el blog. Porque desde hoy ya puedo empezar a contaros sobre Kuala Lumpur y sus gentes, sus aceras, que las tiene, y sus edificios de vértigo. De momento intentaremos no hablar mucho de las Petronas, de los viajes que vendrán o las rutinas que se crearán. Ya habrá tiempo de hacerlo más adelante, cuando deje este hotel y me instale definitivamente.

Hoy toca hablar de impresiones, de olores, vibraciones y sabores de boca, así que volvamos al principio. La llegada me produjo una sensación agridulce, de emociones encontradas que dicen. Como el primer día de cole de un chaval que se alegra por comenzar algo nuevo pero que se siente temeroso por lo que ha de venir, te quedas un momento con la mirada perdida delante de un espejo y te encuentras a ti mismo diciendo pero quién te manda a ti…

Ya hace una semana que llegué y si no he escrito antes ha sido porque el tiempo ha pasado tan rápido, tantas son las cosas que hay que hacer para instalarte en un lugar y un trabajo nuevos, que esa sensación, ese temor a lo desconocido, termina por quedarse en nada, una sensación fugaz, un reflejo en el espejo.

Llegar a una ciudad nueva siempre te abre los sentidos, sin notarlo acabas por buscar las diferencias con lo ya conocido y terminas, muchas veces, por hacer comparaciones idiotas. Como a la que llegamos hace mil años el Ge y yo en París, en esta ciudad no hay decomisos, concluimos. Pero después de un año en Yakarta, y dos visitas a KL, se puede decir que no llegaba de nuevas y que las comparaciones las haría, esta vez, con la más cercana e inmediata Yakarta. La ciudad me recibió con un aeropuerto impecable que ya había pisado nada menos que cuatro veces con anterioridad, el KLIA, puerta de entrada a todo el sudeste asiático, con sus mármoles y sus trenes interiores y su título de mejor aeropuerto del mundo. Las carreteras de tres carriles se suceden para transporte poco a poco, que el camino dura casi una hora, a los entresijos de la ciudad que a cada kilómetro se muestra más angosta, más cercana. A medida que se recorre camino, el visitante primerizo no retira la mirada, ansiosa del haz de luz que va apareciendo en el horizonte. Imponentes y omnipresentes, las torres surgen para dar forma a la ciudad que a sus pies se va quedando cada vez en menos. Porque pese a la megalomanía de sus docenas de rascacielos Kuala no es una ciudad grande y quizá ni siquiera una gran ciudad.

La ciudad alberga tres comunidades muy diferentes, la malaya, que es la más grande, la china, que es la que maneja el cotarro, y la india, que es la que desprende el tufillo. Cada grupo tiene sus tradiciones, sus costumbres y sus zonas diferenciadas dentro de la ciudad pero cada etnia se respeta mutuamente y la convivencia es, en apariencia, pacifica. Aquí todo el mundo habla ingles y aunque a veces cuesta entenderlos la mayoría tiene un nivel muy alto. Al chapurrear unas palabras en indonesio, idioma mellizo del malayo, los taxistas se tronchan de risa, no por lo mal que lo hablo, que también, sino por el simple hecho de que un blanco se dirija a ellos en su lengua. En general, son más espabiladetes que los indonesios, más pícaros, y me parece que aquí no voy a poder montar la del billete de 50.000 rupias, anécdota que si quiere os la puede contar Maison…


Bueno, estás son algunas de las impresiones pero yo solo os quería decir como había llegado, contaros que la vida me sigue tratando bien y venderos un poco la atmósfera de la ciudad. Que se os vaya despertando el gusanillo, vayáis preparando la toalla, las chanclas y los billetes de avión…

domingo, 16 de noviembre de 2008

Volver

Antes de empezar y para los que aún no lo sepan (o para los poco suspicaces), os aclaro por qué sigo adelante con el blog. Hace ya unas tres semanas que acepté una oferta de Fagor para trabajar en Malasia y en 6 horas cojo un avión destino a Kuala Lumpur.

No sé si es la mejor idea pero hoy me he decidido a seguir con el blog. La decisión no ha sido fácil, aquellos que me conozcáis bien sabréis lo que me cuesta escribir, bff! un mundo. Y aquellos que tengáis, o hayáis tenido alguna vez, un blog seréis conscientes de que en ocasiones cuesta pararse a escribir, a reflexionar o, simplemente, a desvariar.

Aunque no prometo nada, más encuestas quizá, cambiamos de cabecera y volvemos a la carga. Con la misma incertidumbre del año pasado, con la misma sensación de, voy a probar y ya veremos si en dos meses sigo o no, pero con las mismas ganas de contaros a qué me dedico, si este año trabajo o sólo voy a la oficina, si me machaco un dedo de la mano o repetimos con uno del pie, de preguntaros qué cosas se pueden hacer mientras esperamos a que un semáforo se ponga en verde en esta nueva ciudad, de comprobar si está nochevieja voy palante o voy patrás. Ver si en un par de meses os puedo contar qué velocidad coge mi moto nueva o si el compañero de oficina de mi hermano nos sigue leyendo.

Ha sido un mes y medio de vacaciones descansando y comiendo bien en España, con un roadtrip fugaz en descapotable a Castellón y una experiencia trascendental en Mondragón, en el que me ha dado tiempo a conocer nuevos personajes de la farándula como Falete, héroes que ya no son anónimos como el tal Neira o el Pocero Bueno. He visto como la palabra crisis, aunque los bares sigan llenos, se ha mediatizado hasta decir basta (cualquier día aparece el Gran Hermano Versión Crisis) y he tenido el placer de ver juntos a la pareja misteriosa y la desgracia de ver jugar al Madrid. He vuelto a descargar música, a llevar jersey y a leer, de nuevo, en castellano. En estas pocas semanas he visto como el Gran Nicolás aprendía a chocar los cinco y pasaba, estirón y carcajadas de por medio, del percentil 95 al 25; también hemos tenido tiempo de explicarle a Sopía que ya no estaré en Yapata sino en Kuala Pupur y de ver como Daniel, va dejando los movimientos de Potipoti y aprendía a estirar el cuello.

Yo me marcho pero nos seguimos viendo por aquí, vale? Un abrazo a todos y bienvenidos de nuevo.

martes, 7 de octubre de 2008

...Y Que Este Blog No Acabase Jamás!

Visitar a mi abuela fue una de las primeras cosas que hice al llegar. La señora Dorotea, la misma que dejé agarrada a su bastón, seguía emperrada en que no me había marchado para trabajar y me recibió con un, mírale, ahí vuelve todo un hombre, con su mili hecha!

Ya ha pasado más de una semana desde que volví y si no he escrito antes ha sido porque de momento aquí me siento un poco fuera de lugar. Ha sido una temporada larga lejos de todo y si me paro a pensar en ello no logro comprender cómo es posible que un año parezca largo y corto a la vez. Largo al pensar en la distancia y las cosas que no tenía allí quizá, pero corto en el quehacer diario. La semana pasada me preguntaron si estaba contento por volver y después de pensarlo durante unos segundos contesté que sí pero que también estaba muy triste por dejar aquello. Aquí todo es tan diferente que me resulta imposible concebir la vida como lo hacía hasta hace bien poco. Con mi regreso he dejado muchas cosas atrás y creo que entre ellas se encuentra al autor (escritor me parece una palabra demasiado ambiciosa) del blog. Aquí llevo (llevamos?) un estilo de vida tan diferente que hacer según qué cosas carecen de sentido. Y es que si estando allí la vida de aquí parece irreal, desde aquí mi vida anterior parece aún mucho más lejana y ficticia, como un paréntesis de ensueño en una vida cualquiera. Y despertar de un sueño que comenzó con fecha de caducidad es lo que me toca, una vez vendida la moto, vivir ahora.
Despierto y me encuentro un cielo muy azul, un aire que da gusto respirar y unas calles que brillan de tan limpias que están. Madrid se ve tan pequeña y fenomenal desde el cielo como descomunal y excitante dejé Yakarta la última vez que la vi. Poner un pie fuera de la T4 resultaba, un año después, como pasear por la ciudad-decorado del Show de Truman, todo estaba en su sitio, no había basura por las calles, las madres paseaban a sus bebés en carritos y los coches, que no pitaban, apenas hacían ruido. Hasta los atascos parecen aquí más ordenados.

En apenas unos días esa sensación ha desaparecido casi por completo y de nuevo mi vida aquí se ha convertido en algo real, con un sobrino, El Pequeño Nicolás, de carne y hueso y una casa vacía imposible de amueblar. Un mundo en el que todo marcha, en apariencia y pese a la crisis, bien y desde el que hoy retomo a mi viejo hábito de escribir solo para enterrarlo, quién sabe si definitiva o temporalmente, escribiendo las últimas líneas del blog. Las escribo para no dejarlo cojo y porque estaría feo, después de tanto tiempo juntos y tanto camino recorrido, no darle el final que se merece. Pero si me siento a escribir es también para daros las gracias a vosotros, los devotos y los que solo curioseaban. Gracias a los firmantes y a los anónimos, y a los que recientemente me han escrito preguntando y el blog lo vas a dejar así de la mano de Dios? Ni traca final ni ná? Gracias por vuestros comentarios de ánimo y las exigencias de algunos que siempre comenzaban sus chats con un, actualización? Y, gracias sobretodo, por haber guardado el secreto y... no haberle dicho nada a mi madre.

Y mientras, aquí sigo esperando a recibir esa llamada que me devuelva a ese otro mundo, a esa otra realidad que ya no pienso como tal sino como ilusoria. Escurridiza. Lejana. Hoy me han llamado desde el lugar en que Rodri encontró a Irina pero yo aún miro mucho más lejos, allá donde la vista no alcanza. Ojalá pronto vuelva a escribiros desde aquí, eso significará que mis sueños se han hecho realidad. Qué bueno sería repetir y que bien estaría que este blog no acabase jamás.

Hasta siempre!

jueves, 25 de septiembre de 2008

Por Hacer El Tonto (O Por Hacer El Ramadán)

El ayuno durante el Ramadán, leo en una página cualquiera de Internet, sirve para aumentar y fortalecer la voluntad del ser humano frente a la tentación, pero yo siempre he pensado que, generalmente, las prohibiciones despiertan un anhelo de perseguir precisamente eso, aquello que nos está prohibido. Sin ir más lejos, eso es precisamente lo que me ha pasado hoy, todo el día soñando con comer. Así que sigo leyendo, practicar el ayuno hace saber al hombre las carencias y necesidades que sufren otras personas pues se pone en su lugar y se vuelve más solidario, y aunque a primera vista parezca algo frívolo, visto así quizá si tenga algún sentido.

El pensar que no iba a comer o beber nada durante las 12 horas siguientes me ha hecho levantarme un poco indeciso, algo así como si el día de hoy tuviese algo de especial. Al llegar a la oficina me he sentado junto al resto de compañeros en la cocina pero como no iba a desayunar en seguida me he marchado a mi mesa. Primera constatación, ayunar te da un montón de tiempo extra para dedicar a otras cosas, lo cual debe ser genial si lo empleas en leer el Corán o rezar en la mezquita pero que resulta una putada cuando no tienes nada que hacer en la oficina. Sobre las 10 de la mañana tu estómago empieza a despertar y nota que algo raro está sucediendo. A las 12, con todos los periódicos leídos, era incapaz de seguir engañándole, ya sabe que definitivamente algo no marcha bien, Ey! Qué pasa ahí arriba pavo? Dónde están el café y los muffin? Con lo bien que tu me tratas siempre!

La hora de la comida es, sin duda, el peor momento del día, sobre todo si, como yo, no tienes fe a la que agarrarte. El agujero en el estómago se había transformado en un pequeño dolorcillo y hablando con un amigo por el Messenger me dice, eso por hacer el tonto. Yo pensaba que era por hacer el ramadán, oiga.

Sin duda, ayuda el ver que algunos de mis compañeros tampoco se levantaban para comer y eso me ha dado algo de fuerzas para no mandar todo al carajo e ir con el resto a comer. Ayuda saber que lo que estaba haciendo hoy lo hacen millones de personas cada día. También anima el descubrir que, pese a lo que habéis votado (cabrones!), pasaban las horas y no me metía con nadie.

Ya entrada la tarde toca hacer callar al estómago y afinar el oído. El final del largo día de ayuno es anunciado, a eso de las siete de la tarde, por las mezquitas con un Allahy Akbar!. Después de un año quejándome de los gritos del cantejondo de los altavoces de la mezquita de enfrente de mi casa hoy, y sin que sirva de precedente, estaba con la oreja puesta esperando al tío del cante jondo.

…y eso es lo que está pasando precisamente ahora, así que con vuestro permiso, me voy a cenar!

lunes, 22 de septiembre de 2008

Aquel Fin de Semana con Maison

Viernes 11 de Agosto de 2008 Despertamos en la gigantesca cama del “Hotel Rama Garden”, en Kuta (Bali). Es posible que el dolor de cabeza sea un principio de resaca, no se… igual fue la última copa jugando al UNO que nos sentó mal. Sin duda el dolor de cabeza de Nais se debe a la excursión de la araña de puntas blancas por su ojo, en el que se recreó hasta dejarlo como el de un boxeador noqueado. Que sustos que nos das, coño!!

Contratamos a Jason para que nos lleve al Sur de Bali. Primero vamos a la playa de Nusa Dua, la playa de los Resort (joder con los hotelitos!). Más tarde, Jason nos lleva al Uluwatu, un templo que se encuentra en lo alto un acantilado y es uno de los más importantes de Bali y…, y venga mono pa’rriba y pa’bajo! Y Pati que entra en trance! Menos mal que estaba Alvarito para quitarte los monos de encima, eh??? De repente nos damos cuenta que, a escasos metros de nosotros, va a comenzar un combate a vida o muerte de Sumo. Esto es increíble!!! El vigente campeón mundial de Sumo Yokan To Mihojete frente al bicampeón Balines Yodoisal Titos. Es posible que aún no haya terminado el combate…

Es hora de ir a tomar una Big Bintang al mirador de la playa de los surfistas. Es posible que haya sido uno de nuestros mejores tragos. Un pueblo de chiringuitos y tiendas surferas que está construido sobre un acantilado. Desde la terraza del chiringuito hay una vista alucinante del mar y de la playa llena de surfistas que se alejan y se acercan sin parar.

Cuando ya se ha puesto el sol nos vamos a Jimbaran porque viene Deivid a pasar el finde con nosotros y eso bien se merece un homenaje!!!! Ese Deivid ese Deivid eh eh!!!! César, Alvarito y yo nos vamos a elegir la cena… “Me ponga dos langostas, que coño dos! Póngame tres!!! Esa sepia gigante, estos dos pescaditos y de esas gambas vivas nos va a poner cuarto y mitad! Que ha venido el Gran Deivid y hay que celebrarlo! Y todo NO SAUCE!!!” Total que fue un homenaje de 3.500.000 de Rupias y encima tenía sauce! Menos mal que nos fuimos a tomar unos ruoncitos a Kuta para despedir el día. Creo que no pude conciliar el sueño de los nervios de estar cerca de mi amigo…. O igual dormí del tirón?

Sábado 12 de Agosto de 2008 Despertamos en el Legian Village Hotel, desayunamos rápido y nos dirigimos a Ubud para, desde allí, alquilar unas motos e irnos a Lovina, en el Norte de Bali. Nos subimos a nuestras Harleys los siete jinetes del Apocalipsis y tomamos rumbo al Norte. Deivid va en cabeza, seguido de Alvarito y Pati, detrás Silvi y Meison y por último Marco Cesar y Nurrrria. Hay que decir que Alvarito se iba quedando en todas las cuesta… cómo es pequeñito tiene miedo a la velocidad! Comenzamos a subir un puerto y nos encontramos con paisajes cada vez más impresionantes y cada vez nos encontramos con menos turistas. Empieza lo bueno chicos!!!! Después de preguntar Deivid en todos los cruces que nos encontrábamos (Ni que no estuviera indicado!!!) por fin nos perdemos y vamos a dar a un templo en lo alto de una montaña. Visto un templo visto todos!!! Y ahora a bajar el puerto y Deivid venga a preguntar a todo el mundo y venga a chinarse!

Ya en el hotel, llenos los buches, dimos dos pasos (primero el izquierdo y luego el derecho) y nos caímos en la playa para probar los auténticos masajolos balineses! Cuánto nos habían hablado de los masajolos y cuantas ganas teníamos de probarlos! Efectivamente era como nos lo habíamos imaginado, tumbados en la playa, con el sonido del mar de fondo, el sol camuflándose en el horizonte y, por supuesto, una bella jovencita asiática masajeándonos…. Por los cojones!!!! Tenían más años que Marujita Díaz!!! Y más fuerza que Poli Díaz en plena forma!!! Pero cuando alucinamos fue cuando a Deivid le dieron un massage a 6 manos!!!!! Mira que te estás espabilando, chaval???

Después del baño y massage era hora de sacar nuestra botellita de Barceló y disfrutar de la tranquilidad del momento. Debe ser que disfrutamos demasiado porque nos fuimos al bar de Reagge de detrás del hotel a tomar otra copita y….otra y otra y una cosa llevó a la otra, y la otra a que Cesar tomara el escenario y nos deleitase con su “Blues del Ojete”. Apoteósico Cesar!!!!! Grandioso!!!!

Domingo 13 de Agosto de 2008 El despertador suena a la 06:00:00, joder con los madrugones!!! Vamos a hacer un tour para ver delfines y hacer snorkeling! Y como nosotros 200 personas más! Y allí estaban los delfines jugando entre todas las barcas, sin parar de saltar y escondiéndose para aparecer por otro lado. Y al rato estábamos haciendo nosotros lo mismo pero con unos tubos y unas gafas ortopédicas! Putas mini medusas!!!! Volvemos al hotel a desayunar y a por nuestras mochilas para volvernos a Ubud. De camino pasamos a ver otro templo, el que sale en los billetes de 10.000 Rp. Hay que ver Deivid que estos indonesios no se enteran de dónde están las cosas, pues se lo preguntamos con buenas palabras y listo, verdad??? Chinaoooo!!! Ya en el templo de Danau Bratan asistimos a una auténtica e increíble ceremonia Hindú, con sus rezos, su sacerdote con pinta de tarado mental (al verle se te venía a la mente Carlos Jesus y Christopher, Fiuuu Fiuuu!!!!!!), sus cánticos, sus danzas…Y Deivid venga a tirar fotos.

Cuando retomamos nuestro viaje de vuelta empezó a chispear. Más tarde fue lluvia y al final una tormenta im-presionante. Y nosotros en moto!!! Nos vimos obligados a parar en una especie de cabaña a medio construir (seguro que para los indonesios era una mansión de primera) en mitad de la carretera para resguardarnos de la lluvia. No tiene pinta de parar. Nos ataviamos con todo lo que teníamos a mano: camisetas, pareos, pañuelos… y vuelta a la moto. En la carretera sólo se veían señales de “Hati Hati” (¡peligro!) Cuando por fin llegamos a Ubud, estábamos empapados de los pies a la cabeza, las manos las sentíamos con dificultad, la cara picada de la lluvia y con un frío de cojones!! Así que nos pegamos un bañito en la piscina del hotel y a la ducha directos. Y Zaaaasssshhh!!!! La luz se fue en todo el pueblo y en un par de horas se haría totalmente de noche. Menos mal que cuando ya había casi plena oscuridad se hizo de nuevo la luz y pudimos cenar como Dios manda. De hecho luego nos tuvimos que tomar unas copitas para celebrarlo mientras acosábamos a preguntas a Deivid sobre la vida en Indonesia. Y el chinao!!! Ay joder, joder!!!

Lunes 14 de Agosto de 2008 Nos despertamos pronto y nos vamos Silvia, Deivid y yo a ver un taller de máscaras porque el niño está empeñado en comprarse una a toda costa y claro, según somos no nos podemos quedar sin ver el taller. Finalmente nos volvemos con las manos vacías, pero nos lleva a una tienda en la que ya había echado el ojo a una pedazo de máscara de flipar por 800.000Rp. Deivid ya puede dormir esa noche porque ya tiene su máscara. Bueno no, la máscara la tengo yo, jejeje! Ya veremos si te la devolvemos o no… Desgraciadamente nuestro querido anfitrión se tiene que volver a Jakarta a trabajar!

Fue un placer para todos compartir un fin de semana contigo lejos de nuestra tierra y que nos enseñases un trocito de ese país que te ha acogido (que no es tarea fácil) durante un añito.

Muchas gracias por todo Gran Deivid!!!!

PD. I love youuuuuuuuuuuuu!!!!

jueves, 18 de septiembre de 2008

El Azote de Alá

Quizá fue porque comí demasiado o quizá porque algo de lo que me eché a la boca estaba en mal estado. Lo primero es una constante en mi vida y lo segundo sucede con demasiada frecuencia en Indonesia así que no resulta raro que, después de casi un año por aquí, por fin me haya puesto enfermo. Gastroenteritis lo llaman los futbolistas, dolores intestinales lo llaman otros. En mi casa de siempre se ha dicho... cagalera.

Ayer, ya recuperado, me dieron otra posible razón, una mucho más mística y exótica, Ala has punished you! me dijo Florence, We are in Ramadan. Y el comentario, además de hacerme gracia y parecerme una solemne chorrada, me encendió una bombillita ¿Y si ya que estoy aquí, rodeado de tanta gente ayunando a diario, lo practico durante al menos un día? Y como no tengo otra cosa que hacer me he fijado un día (el jueves de la semana que viene, por ejemplo) para, desde que salga el sol hasta que se ponga, hacer como todo musulmán no embarazado por estas fechas... no comer, no beber, no tragar saliva, no tener relaciones sexuales, no masturbarme y no agredir, verbal o físicamente, al prójimo.Y con motivo de tan señalado día y para deleite de los adeptos a las encuestas, hoy os pregunto ¿Seré capaz de cumplir su promesa?

a) no, es incapaz de pasar un día sin insultar a nadie
b) capaz es de quedarse embarazado para saltárselo
c) solo lo hace para coger con más ganas el cocido del día 30
d) cada día está más tonto, a ver si vuelve ya
e) todas las anteriores son correctas

En una semana… lo vemos.

martes, 16 de septiembre de 2008

viernes, 12 de septiembre de 2008

Un Tipo Genial

Como tantos otros indonesios se llama Mohamad pero todo el mundo le conoce como Ace (leído H). La mayoría de sus frases acaban con la palabra “pinga” y casi todas sus conversaciones en una carcajada. Aunque nació en Yakarta siempre supo que quería viajar a Europa y conocer Holanda, el país donde nació su abuelo. Tiene 58 años pero parece algo mayor.

Pronto perdería la energía con la que llegó a Ámsterdam, era el final de la década de los 60 y quién sabe si aquello resultó demasiado para el. Desencantado, decidió marcharse a la Costa del Sol donde encontró un trabajo como relaciones públicas en un restaurante indonesio de Málaga. Los holandeses son fríos y tacaños, dice comiéndose las palabras con su acento peculiar, el carácter de los españoles mucho mejor, pero hablo de los del sur, eh? los del norte muy tacaños también.

Guarda muchísimas anécdotas de los 8 años que pasó en España, los más felices de mi vida, recuerda. No hablaba ni una palabra de español pero pronto conoció a muchísima gente que le ayudaría con el idioma. Guardias civiles, taxistas, camareros, era el único indonesio de Torremolinos así que todo el mundo le conocía. Se hizo socio del Málaga y aunque su ídolo era Cruyff a mi, madridista de pro, me habla de Santillana y de Amancio y de lo grande que le pareció el Bernabeu por dentro. Todavía escucha canciones de Julio Iglesias, su cantante preferido, y sigue hablando con nostalgia de Ana María, la enfermera malagueña con la que salió 4 años.

En 1977 lo vuelve a dejar todo, Ana María incluida, para volver a Indonesia a cuidar de su padre enfermo. Un día el Embajador de España llevó su Mercedes averiado al taller donde trabajaba y enseguida hicieron buenas migas. Dos años después abrieron la Oficina Comercial y el Embajador no dudó en llamarle, Ace qué te parecería trabajar en la Embajada?

En 1981 yo muy cerca del Rey, me dice. Él, donde tu estás y yo, muuuy nervioso, aquí, muuuy estirado, al lado de esta mesa. Ace, me dijo sonriendo, tú tienes que hablar conmigo como si yo fuera cualquier otro, recuerda que le dijo el Rey.

Por desgracia no todo el mundo le ha tratado con tanta amabilidad, los tres primeros consejeros muy buenos conmigo, otros no tanto. Personalmente, me resulta increíble que alguien se pueda llevar mal con un personaje así pero hay gente para todo. Hace unos años le quitaron la llave de la Oficina porque a alguien se le ocurrió que el personal local no era de fiar. No me importa, antes siempre llegaba el primero, ahora, dice, me quedo más tiempo en la cama o me bajo a jugar al ajedrez (Ace es el auténtico Karpov de la Embajada).

Aunque nadie se lo pide todos los años se encarga de echar una mano a los becarios. A nosotros nos buscó las motos y ahora nos ha buscado compradores. Un sábado, nos llevó a ver al curandero de su barrio y, siempre que puede, nos ayuda con los viajes que hacemos. A mi me consiguió un sofá cama por la mitad de precio.

Después de 28 años trabajando en la Oficina aún no tiene claro si su contrato está regulado por la ley española o no. No sabe si puede cogerse los 3 días extra de vacaciones que el convenio español otorga a los empleados de la administración con más de 25 años en el cargo. Su jefe se los ha denegado y él dice con filosofía que no quiere pelear por ellos, que no merece la pena.

El 8 de agosto Ace faltó al trabajo. Tenía un dolor agudo en el pecho y se marchó al hospital. Allí pasó dos semanas ingresado, en la misma planta donde meses atrás había muerto Soeharto, decía con orgullo. Ya en casa pero aún convaleciente, recibió una llamada de su jefe, había mucho trabajo en la oficina y tenía que incorporarse cuánto antes. Ese mismo día volvieron a ingresarle. Había sufrido un infarto severo de miocardio. La operación duró varias horas, el tiempo necesario para hacerle un triple bypass. Pasó 3 días en la UCI y perdió un montón de peso.

Hoy, Ace está de vuelta en la oficina, trabajando en su viejo despacho de siempre, un pequeño cuarto sin ventanas impregnado del olor dulce del clavo de sus cigarrillos. Aunque sigue fumando más de lo que debiera el siempre se excusa, ahora solo tres pitillos al día hombre.
Hoy quería que conocieseis a este personaje de risa contagiosa y tos delicada. Un hombre que durante veintitantos años ha trabajado para nuestro país y que pese a trabajar en una Embajada no pisa suelo diplomático, qué vergüenza. Este año ha pasado mucha y muy variada gente por mi vida pero sé que dentro de unos años, cuando vuelva la vista atrás y piense en los indonesios en general, mis recuerdos se centrarán en este personaje tan particular. En Ace, un tipo genial.