domingo, 19 de agosto de 2007

Premonición - aquella charla de Marzo

Como podréis imaginar, el chaval ha estado documentándose un poco sobre el país y sus gentes. En realidad, como si de un presagio se tratase, en marzo nos dieron una charla sobre Indonesia que nos dejó a todos un tanto perplejos. Sí, por primera vez no nos hablaban como a niños pequeños, o mejor dicho, por primera vez en 3 meses NO nos comportábamos como críos (lo que no quita que Escher y yo continuasemos con nuestra rutina diaria de caramelos, periódico y crucigrama). Y es que la charla parecía contada por el mismísimo Dr. Jones, aventuras por aquí, sobornos por allá y lo que más agradecimos, nada de exportaciones, nada de importaciones. Bueno, gracias a la colaboración de Cris, he conseguido los apuntes de alguién que se dedicó a copiar aquel día. No es que el joven no tomase apuntes, es que aquel crucigrama era especialmente complicado (¿quién coño sabe cómo se llama el tío de la foto?). Bueno, aquí dejo algunas perlas copiadas de forma literal en aquella clase:

-Trato individual aparentemente fácil aunque de compartamientos imprevisibles. Mienten mucho y no tiene nada que ver lo que dicen con lo que hacen. Si te equivocas en el trato y "les tocas los huevos"... problemas.
-Trabajan poco y mal, trapichean en todos los niveles. Se recomienda llevar 100€ en el bolsillo para sobornos. No existe la ética en los negocios.
-Hay que camelárselos, si vas de chulo no tienes nada que hacer.
-El GPS no tiene sentido allí... las calles están controladas por pequeños grupos mafiosos. Si no pagas no entras ni a comprar arroz.
-Lo del Islam... eso de que Indonesia es la mayor nación musulmana del mundo y de que es peligroso es una farsa. Son todos unos puteros, infieles, juerguistas y chorizos de cojones. Y no son borrachos porque el alcohol es caro.
-El país es germen de muchos grupos extremistas involucrados en atentados de gran magnitud.
-La minoría china compra políticos para ejercer su poder.
-Bali no es Indonesia.

Por último, para animarnos un poco y para que tuviésemos algo de lo que hablar hasta el final del máster (o de la beca), nos contó una graciosa historia. Aquella de un becario que tuvo que alojarse los últimos 3 meses en casa del embajador porque la familia de una antigua novia yakartina, a la que había dejado embarazada, había puesto precio a su cabeza (y en dólares nada menos!). Y, es que, en palabras del consejero "...a las Indonesias es fácil meterlas en la cama pero difícil sacarlas".

Por cierto, ni que decir tiene que nunca acabamos el crucigrama. Aparte de Rodrigo, Johny Pisotoni y, probablemente el Ci, quién conoce el nombre del tío de la foto?
aniraF sinneD

martes, 31 de julio de 2007

Aclaración

Antes que nada, me gustaría aclarar que pese a que Yakarta no estaba entre los cinco destinos que finalmente elegí, sí que llegué a considerarla en algún momento. Locura o no, entraba dentro de mis quinielas. Y para demostrarlo, adjunto un mapa que hice allá por Mayo y que alguno de mis compañeros reconocerán, en el que hacía una preselección de destinos (ni que decir tiene que también me sirvió para repasar un poco de geografía y aprender cosas tan útiles como dónde está Kuala Lumpur o Bangkok).Por cierto, para los curiosos, mis cinco favoritas fueron: Shanghai, Taiwan, Pekín, Kuala Lumpur y Ho Chi Minh.

sábado, 28 de julio de 2007

Yakarta... y eso dónde está?

Basta de hacer el vago... un mes después de acabar el máster y 10 días después de conocer cuál será mi destino para el año que viene creo que ha llegado la hora de hacer algo productivo con mi vida.

Empezaré describiendo cómo me enteré de que pasaría 12 meses en Yakarta. Lo primero, adjunto un mapa para aquellos que, como yo hasta hace bien poco, no sabían situar Indonesia en el mapa.

Pues, andaba yo disfrutando de unas merecidas vacaciones en la playa cuando recibo un mensaje de una compañera diciendome que hay un truco en la página del Icex para ver cuál es el destino que te han asignado. Joder, y yo sólo en la playa, sin conexión a internet y apenas cobertura en el móvil. Ganas me entraron de utilizar la técnica de Escher, una compañera que se encontraba en las mismas circunstancias y que se dedicó a recorrerse el pueblo de su padre con el ordenador a cuestas buscando red por las esquinas.

Después de llamar a media familia para que intentaran el truquito y no conseguir resultados, decidí no volverme loco. No pensaría más en el Icex y me concentraría en el delfín muerto que había aparecido en la orilla ese día. Así amanecí al día siguiente, después de soñar con Beirut, con la cabeza llena de pájaros y el móvil lleno de mensajes diciedome que ya habían publicado los destinos. Uf! Qué nervios. Qué diarréa camino del ciber. Y, finalmente... sorpresa: YAKARTA.

Primeras sensaciones. Sudores, temblores ¿será la diarréa o es que ya he pillado la malaria? No estaba entre los cinco destinos que había elegido pero al menos habían mostrado algo de piedad y me habían asignado la zona que pedía. A la cabeza me vino aquella charla que nos dió el antiguo consejero en Yakarta. No era él el que nos dijo que no había alcantarillas? que cada calle pertenecía a una mafia y que para pasar a comprar el pan tenías que pagar un peaje? Acaso no era él el que nos dijo que los locales tenían la práctica de jugar al fútbol con las cabezas de los turistas? Oh Dios! si a esa isla la llamábamos en clase "La Isla de las Cabezas Cortadas"! Pff! Definitivamente, era diarréa!

Sentía la obligación de comunicarlo a la familia, así que llamé a mi madre. Estás contento? Sí mamá, es más o menos lo que quería (mentiroso! mentiroso!). Con mi padre fue mucho mejor, me terminó de animar del todo. Y no hay forma de cambiarlo por China? Pues vaya mierda. Pues mándales a tomar por culo. Yo quería ir a China. Sí papá, gracias por tu apoyo, me siento muho mejor.

Y esa fue la historia. Largos paseos por la playa para terminar de convencerme de que lo iba a pasar genial y de vuelta a Madrid. A seguir con el verano.

Por cierto, a petición popular, lo primero que haré al llegar a Yakarta, muy cerca del ecuador, será llenar la bañera para comprobar si se hace remolino o no.